Donde pueda recordar
el olor de la tierra húmeda
cuando despunta el alba
donde pueda escuchar de nuevo
el viento acariciar las cepas
mientras se prensan ilusiones
teñidas de rojo intenso.
Y volver a recorrer el camino
de nuestros antepasados
despacio, en silencio,
saboreando cada gota
de tradición, alegría
del sentimiento destilado
de todos aquellos racimos de vida.
Aquí, donde comienza a forjarse
un nuevo sueño.
domingo, 19 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
AlGraMar os desea Felices Fiestas!

AlGraMar quiere ser de los primeros en desearos unas felices navidades y un 2011 lleno de buenos momentos.
Por supuesto regados de buen vinos ;-)
domingo, 25 de julio de 2010
Robert Parker califica con un rating 90 nuestro Gran VN Crianza

| Source | Reviewer | Rating | Maturity | Current (Release) Cost |
| eRobertParker.com # 188 01/06/2010 | Jay Miller | 90 | Drink: 2014 - 2022 | $45 (45) |
| Bodegas Algramar's 2007 Gran Algramar is a blend of Garnacha Tintorera (Alicante Bouschet), Syrah, and Cabernet Sauvignon.Purple/black in color, it offers up a brooding bouquet of pepper, spice box, espresso, licorice, blueberry, and blackberry. Dense on the palate, it has layered fruit, spicy black fruit flavors, good balance, and 4-5 years of aging potential. It will offer a drinking window extending from 2014 to 2022 if not longer. Importer: Hidalgo Imports, Miami, FL; www.hidalgoimports.com | ||||
AlGraMar forma parte de la DO de la Terra Alta

En este año de crisis ALGraMar apuesta por la Denominación de Origen Terra Alta y entra a formar parte de ella.
domingo, 18 de abril de 2010
AlGraMar en la Cata de Vilalba dels Arcs 2010
Un año más AlGraMar participa de la Cata organizada en Vilalba dels Arcs tras la Pasiò, os adjuntamos unas cuantas fotos del evento.
sábado, 17 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Estrenamos Página de AlGraMar en Facebook

Acabamos de estrenar página de AlGraMar en facebook, ahora toca darle color y llenarla de contenido.
Te animamos a hacerte fan!! tan sólo tienes que tener cuenta en facebook y hacerte fan desde nuestra página en facebook.
Pulsa aquí para verla http://www.facebook.com/pages/AlGraMar/118579648155089?ref=ts y hazte FAN.
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miércoles, 14 de abril de 2010
Mundovino.com hace un reportaje sobre la Terra Alta

Viñedos y bodegas
BÀRBARA FORÉS CAMBIA DE 'MEJORANTES'Terra Alta: ¡Más garnachas!JORDI MELENDO
No sabría cómo llamar al hecho de, habiendo disfrutado del privilegio de pisar los viñedos de cientos de zonas vitivinícolas del mundo, algunas a miles de kilómetros, no haber estado nunca hasta ahora en una muy cercana, como la Terra Alta. Llamémosle 'error'. Por fortuna para mí, ya está enmendado. Desde hace pocos días, Terra Alta ya no me recuerda solamente al bar que había cerca de la carpintería de mi padre, cuyos propietarios, originarios de Batea, tenían un gran tonel de vino a granel en el que con tiza estaba escrito: Vino de Gandesa. Merecía la pena conocer la comarca vitícola más meridional de Cataluña.
Evidentemente, he ido siguiendo la evolución de los vinos de esta tierra en los últimos años, aunque en mi recuerdo estaba esa imagen que de niño habían captado mis retinas. Ahora el nombre de Terra Alta me traslada a un lugar, a una tierra que combina los elementos necesarios para obtener un vino de alta calidad con un origen genuino. Llegué en tren hasta la estación de Móra la Nova, donde me esperaba Carmen Ferrer, quien junto a su marido Manuel Sanmartin está al frente de Bàrbara Forés, una de las bodegas que han conseguido situar la Terra Alta en el mapa vitivinícola internacional. Durante el trayecto hasta la bodega, situada en Gandesa, me iba explicando la situación geográfica de la región y en las paradas que fuimos realizando en diferentes fincas me introdujo en su viticultura. La Terra Alta se encuentra protegida por los puertos de Beceite, la sierra de Pàndols y la sierra de Cavalls, está rodeada por el río Ebro y sus afluentes el Matarraña y el Algares y abierta al Mediterráneo. Se trata de una zona eminentemente mediterránea, en la que la triple simbología del trigo, el olivo y la viña se manifiestan con todo su esplendor. La comarca en general y Gandesa en particular disfrutan de una situación singular y privilegiada para el cultivo de la vid. La proximidad de las sierras protege a las viñas del cierzo (viento del noroeste seco) y al mismo tiempo, la depresión del Ebro permite que llegue la bonanza del garbí (viento del sudeste húmedo). La altitud, que oscila entre los 350 y los 600 metros sobre el nivel del mar y la apertura de las tierras de cultivo hacen posible un elevado número de horas de insolación. La pluviometría es escasa, no alcanza los 500 litros por m2 al año. Estas condiciones únicas, en que se hacen compatibles el rigor del clima continental y la benignidad del clima mediterráneo, han dado fama al vino que produce esta comarca. Uno de los viñedos por los que paseé junto a Carmen Ferrer, escuchando sus explicaciones, fue la Coma d’En Pou. donde cultivan las variedades tintas garnacha, cabernet sauvignon, syrah y merlot para los vinos de crianza. En la Sénia de Tomaset se cultivan las garnachas blanca y tinta, la viognier, la macabeo, la cariñena y el cabernet sauvignon destinados al rosado, el blanco y los vinos jóvenes. En la Cometa y el Grau, viñedos que visitamos más tarde, con viñas de más de cuarenta años, se cultiva la garnacha blanca destinada a los vinos blancos de guarda. Una de las cosas que me llamó la atención son los injertos recién realizados a cepas con algunos años de edad. Han reinjertado un viñedo de merlot con garnacha. Llevaban mucho tiempo trabajando con la merlot pero los resultados no eran los esperados. Junto a ese viñedo hay otro en la que están cultivadas cepas de garnacha, que da un fruto del que están muy satisfechos y que les ha permitido la base necesaria sobre la que elaborar un buen vino. Reinjertar les permite contar con una garnacha de 14 años, con unos resultados contrastados. Aquellas cepas de merlot plantadas en 1996 darán a partir de ahora uvas de garnacha. Al cabo de 15 se reconduce un proyecto: esas castas importadas no han sido capaces de superar la fuerte personalidad que adquiere la garnacha en esta tierra. Comentaba Carmen Ferrer: "Hemos pasado de una época en la que buscaban los gustos y modas por las variedades foráneas que alguien llegó a calificar de mejorantes a otra época, con tan solo cinco o seis años de diferencia, en la que el consumidor más experto muestra curiosidad y expectación por la tradición y la identificación con el territorio de donde procede el vino. En definitiva, busca identidad, autenticidad". Por otro lado asegura que "existe una tendencia a buscar y descubrir sensaciones diferentes. Los avances en viticultura permiten poner en valor y redescubrir les variedades existentes". Otra variedad que pisa fuerte en la DO Terra Alta es la garnacha blanca, con la que incluso el Consejo Regulador ha elaborado un plan estratégico para singularizarse con esta variedad y crear una referencia de prestigio. La garnacha blanca es una variedad perfectamente ambientada allí. Está documentada su presencia en el año 1647, cuando la trajo un soldado francés y le dio unos sarmientos a mosén Onofre Català, cronista de Gandesa. Tiene un peso histórico importante y ha sido capaz de satisfacer los gustos cambiantes de la sociedad desde el siglo XVII: de los vinos brisados, rancios, dulces, hasta otros más refinados. Una tercera parte de la superficie mundial de garnacha blanca está plantada en la Terra Alta y esto otorga a la zona un carácter difícil de encontrar en otro lugar. Y en condiciones de añadas difíciles, la garnacha blanca siempre responde. Otra casta a destacar sería la morenillo. Carmen me explicaba de qué modo llegó a sus manos esta casta presente en la zona desde hace muchísimos años y, que seguramente, por su nombre, llegó a la Terra Alta desde tierras aragonesas. "Un trabajador nuestro tenia una viña muy vieja de morenillo de la que obtenía 1.000 kilos al año. Entramos dos o tres años estas uvas en la bodega e hicimos unas vinificaciones especiales. Los resultados fueron interesantes y con los sarmientos de sus viñas viejas hicieron injertar otros que tenían plantados. Para una mejor regulación y controlar su vigor, estrechamos el marco de plantación", comenta Ferrer. La morenillo es una cepa vigorosa, de porte recto y airoso, sus uvas tardan en madurar, su contenido en azúcares es medio y las uvas son gruesas, de color negro, que como su nombre indica no llega a ser muy intenso. Finalmente, en la casa solariega, que a la vez acoge la bodega y la vivienda particular de Carme Ferrer y Manuel Sanmartin, con cuyo nombre, Bàrbara Forés, han querido rendir homenaje a la tatarabuela que, nacida en Gandesa el año 1828, inició una saga familiar en la elaboración del vino, catamos diferentes vinos. Y ciertamente, esa tierra que horas antes habíamos pisado está impregnada en estos vinos de garnachas tintas y blancas, que seguramente no encontraré cuando vuelva a viajar a miles de kilómetros.
Fecha de publicación: 11.04.2010
BÀRBARA FORÉS CAMBIA DE 'MEJORANTES'Terra Alta: ¡Más garnachas!JORDI MELENDO
No sabría cómo llamar al hecho de, habiendo disfrutado del privilegio de pisar los viñedos de cientos de zonas vitivinícolas del mundo, algunas a miles de kilómetros, no haber estado nunca hasta ahora en una muy cercana, como la Terra Alta. Llamémosle 'error'. Por fortuna para mí, ya está enmendado. Desde hace pocos días, Terra Alta ya no me recuerda solamente al bar que había cerca de la carpintería de mi padre, cuyos propietarios, originarios de Batea, tenían un gran tonel de vino a granel en el que con tiza estaba escrito: Vino de Gandesa. Merecía la pena conocer la comarca vitícola más meridional de Cataluña.
Evidentemente, he ido siguiendo la evolución de los vinos de esta tierra en los últimos años, aunque en mi recuerdo estaba esa imagen que de niño habían captado mis retinas. Ahora el nombre de Terra Alta me traslada a un lugar, a una tierra que combina los elementos necesarios para obtener un vino de alta calidad con un origen genuino. Llegué en tren hasta la estación de Móra la Nova, donde me esperaba Carmen Ferrer, quien junto a su marido Manuel Sanmartin está al frente de Bàrbara Forés, una de las bodegas que han conseguido situar la Terra Alta en el mapa vitivinícola internacional. Durante el trayecto hasta la bodega, situada en Gandesa, me iba explicando la situación geográfica de la región y en las paradas que fuimos realizando en diferentes fincas me introdujo en su viticultura. La Terra Alta se encuentra protegida por los puertos de Beceite, la sierra de Pàndols y la sierra de Cavalls, está rodeada por el río Ebro y sus afluentes el Matarraña y el Algares y abierta al Mediterráneo. Se trata de una zona eminentemente mediterránea, en la que la triple simbología del trigo, el olivo y la viña se manifiestan con todo su esplendor. La comarca en general y Gandesa en particular disfrutan de una situación singular y privilegiada para el cultivo de la vid. La proximidad de las sierras protege a las viñas del cierzo (viento del noroeste seco) y al mismo tiempo, la depresión del Ebro permite que llegue la bonanza del garbí (viento del sudeste húmedo). La altitud, que oscila entre los 350 y los 600 metros sobre el nivel del mar y la apertura de las tierras de cultivo hacen posible un elevado número de horas de insolación. La pluviometría es escasa, no alcanza los 500 litros por m2 al año. Estas condiciones únicas, en que se hacen compatibles el rigor del clima continental y la benignidad del clima mediterráneo, han dado fama al vino que produce esta comarca. Uno de los viñedos por los que paseé junto a Carmen Ferrer, escuchando sus explicaciones, fue la Coma d’En Pou. donde cultivan las variedades tintas garnacha, cabernet sauvignon, syrah y merlot para los vinos de crianza. En la Sénia de Tomaset se cultivan las garnachas blanca y tinta, la viognier, la macabeo, la cariñena y el cabernet sauvignon destinados al rosado, el blanco y los vinos jóvenes. En la Cometa y el Grau, viñedos que visitamos más tarde, con viñas de más de cuarenta años, se cultiva la garnacha blanca destinada a los vinos blancos de guarda. Una de las cosas que me llamó la atención son los injertos recién realizados a cepas con algunos años de edad. Han reinjertado un viñedo de merlot con garnacha. Llevaban mucho tiempo trabajando con la merlot pero los resultados no eran los esperados. Junto a ese viñedo hay otro en la que están cultivadas cepas de garnacha, que da un fruto del que están muy satisfechos y que les ha permitido la base necesaria sobre la que elaborar un buen vino. Reinjertar les permite contar con una garnacha de 14 años, con unos resultados contrastados. Aquellas cepas de merlot plantadas en 1996 darán a partir de ahora uvas de garnacha. Al cabo de 15 se reconduce un proyecto: esas castas importadas no han sido capaces de superar la fuerte personalidad que adquiere la garnacha en esta tierra. Comentaba Carmen Ferrer: "Hemos pasado de una época en la que buscaban los gustos y modas por las variedades foráneas que alguien llegó a calificar de mejorantes a otra época, con tan solo cinco o seis años de diferencia, en la que el consumidor más experto muestra curiosidad y expectación por la tradición y la identificación con el territorio de donde procede el vino. En definitiva, busca identidad, autenticidad". Por otro lado asegura que "existe una tendencia a buscar y descubrir sensaciones diferentes. Los avances en viticultura permiten poner en valor y redescubrir les variedades existentes". Otra variedad que pisa fuerte en la DO Terra Alta es la garnacha blanca, con la que incluso el Consejo Regulador ha elaborado un plan estratégico para singularizarse con esta variedad y crear una referencia de prestigio. La garnacha blanca es una variedad perfectamente ambientada allí. Está documentada su presencia en el año 1647, cuando la trajo un soldado francés y le dio unos sarmientos a mosén Onofre Català, cronista de Gandesa. Tiene un peso histórico importante y ha sido capaz de satisfacer los gustos cambiantes de la sociedad desde el siglo XVII: de los vinos brisados, rancios, dulces, hasta otros más refinados. Una tercera parte de la superficie mundial de garnacha blanca está plantada en la Terra Alta y esto otorga a la zona un carácter difícil de encontrar en otro lugar. Y en condiciones de añadas difíciles, la garnacha blanca siempre responde. Otra casta a destacar sería la morenillo. Carmen me explicaba de qué modo llegó a sus manos esta casta presente en la zona desde hace muchísimos años y, que seguramente, por su nombre, llegó a la Terra Alta desde tierras aragonesas. "Un trabajador nuestro tenia una viña muy vieja de morenillo de la que obtenía 1.000 kilos al año. Entramos dos o tres años estas uvas en la bodega e hicimos unas vinificaciones especiales. Los resultados fueron interesantes y con los sarmientos de sus viñas viejas hicieron injertar otros que tenían plantados. Para una mejor regulación y controlar su vigor, estrechamos el marco de plantación", comenta Ferrer. La morenillo es una cepa vigorosa, de porte recto y airoso, sus uvas tardan en madurar, su contenido en azúcares es medio y las uvas son gruesas, de color negro, que como su nombre indica no llega a ser muy intenso. Finalmente, en la casa solariega, que a la vez acoge la bodega y la vivienda particular de Carme Ferrer y Manuel Sanmartin, con cuyo nombre, Bàrbara Forés, han querido rendir homenaje a la tatarabuela que, nacida en Gandesa el año 1828, inició una saga familiar en la elaboración del vino, catamos diferentes vinos. Y ciertamente, esa tierra que horas antes habíamos pisado está impregnada en estos vinos de garnachas tintas y blancas, que seguramente no encontraré cuando vuelva a viajar a miles de kilómetros.
Fecha de publicación: 11.04.2010
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